Posteado por: "The Fer" en: 14 diciembre 2011
Bill Gates, Steve Jobs y Mark Zuckerberg tenían 19 años cuando fundaron Microsoft, Apple y Facebook respectivamente.
Pero son muchos más, Sergey Brin y Larry Page fundaron Google a los 24. Richard Branson fundó Virgin Records a los 22, Zaryn Dentzel tenía 23 cuando lanzó Tuenti, Sean Parker también tenía 19 al fundar Napstar, George Lucas empezó a producir Star Wars a los 27 y 25 años tenía Steven Spielberg al rodar su tercera película y su primer gran éxito. Daniel Langlois, fundó Softimage cuando tenía 25… y hay muchísimos más.
Este no es un fenómeno nuevo, claro. De hecho ha sido siempre así desde siempre pero lo habíamos olvidado. La esperanza de vida ha aumentado tanto en los últimos dos siglos que hemos perdido la perspectiva del término “joven”.
Leonardo Da Vinci pintó “La Anunciación” a los veinte años y a esa misma edad Miguel Ángel ya era un genio reconocido sin ser considerados precoces como Mozart porque, en ese tiempo, 20 años de vida era ya media vida. Era bastante complicado superar los 56, edad en las que no solo ya eras un viejo y sino que además aparentabas ser muy viejo. En esa época las personas normales se iniciaban en el mundo laboral a los 9 o 10 años, superaban el período de aprendizaje a los 16 o 17 y a los 18 formaban negocio, familia, y todas esas cosas que ahora hacemos a partir de los treinta.
Vivimos convencidos de que el conocimiento está en manos de los mayores de 50 y seguramente es cierto, está en sus manos, pero en la cabeza de los menores de 30.
Somos los mayores de 50 los que tomamos las decisiones, pero son esos jóvenes los que hacen la tarea de construirnos el futuro, los que están al frente de la innovación y muchísimo más cerca de la verdad en términos de futuro.
Vivimos en un mundo nuevo, replanteado en tiempo real constantemente y concurrentemente. Nada es ya definitivo y por eso las nuevas ideas, por pequeñas y locas que parezcan se convierten en un éxito y, a veces, hacen millonarios a sus creadores.
Los mayores somos reacios a esos jóvenes porque compiten con ventaja en esta sociedad multicapa. Es curioso observar que, por ejemplo, los bancos son incapaces de atender las necesidades de esos emprendedores pero invierten fortunas - a ciegas - en los fondos de inversión que hacen posibles sus sueños.
Fundar una empresa no es tan complejo ni requiere una gran experiencia ni unos conocimientos excesivamente profundos. Está al alcance de muchos. Lo difícil es gestionar el éxito, eso sí, pero lo hemos visto infinidad de veces en otros jóvenes talentosos del mundo de la música o el deporte que, al tocar la fortuna, se pierden en ella hasta el desastre y la fatalidad. Es el precio que la inmadurez se cobra para aquellos que prematuramente acarician el éxito confundiéndolo con el dinero y el poder.
Si analizamos las características de estos individuos, los que realmente han sabido o están sabiendo gestionar el éxito se observa que todos ellos coinciden en siete aspectos, siete características, siete puntos que se dan precisamente porque son jóvenes y esos siete puntos son los que, con la edad, se van perdiendo, olvidando o abandonando:
Por supuesto que la gente madura, los de más de 40, 50, 60 o 70 pueden crear empresas y llevarlas al éxito a esa edad pero les ayudará más, muchísimo más, si cumplen con estos siete requisitos que, tradicionalmente, están en manos de los jóvenes.
Conozco a emprendedores de más de 80 años que tienen proyectos a largo plazo. Quizás les falten algunas de esas características pero lo que hacen entonces es comprarlas, buscan a gente joven, muy joven, que les ayuden a hacer realidad sus sueños. Y lo hacen porque saben que nada es imposible de imaginar.
Posteado por: "The Fer" en: 9 agosto 2011
Venderse la habitación del hotel.
Las habitaciones de un hotel son también un escaparate, un Show Room de objetos deseados. Al fin y al cabo deseamos encontrar habitaciones de hotel mejores que las de nuestras propias casas y las apreciamos mucho más cuando sabemos o suponemos que fueron ocupadas por personajes ilustres o famosos.
James Murren, ahora CEO de MGM Resorts, puso en marcha, ya hace algunos años, cuando era responsable de operaciones en esa misma cadena, su personal sistema para convertir un inconveniente en una ventaja.
Sí sabemos que hay clientes a los que les gusta llevarse nuestros objetos lo mejor que podemos hacer es facilitarles las cosas. Sí, lo que hizo Murren fue colocar un catálogo con todos los objetos, incluidos muebles, cuadros, sábanas, jarrones, perchas, moquetas y demás detalles de las habitaciones.
En ese catálogo se explican las características de cada cosa y, cuando procede, hasta se comenta su historia y hasta las anécdotas acerca de ella. Además se le da un precio, su precio.
Hay en cada página una nota que reza más o menos así:
“Todos los objetos que aparecen en este catálogo podrá adquirirlos completamente nuevos en nuestra tienda, incluidos los muebles. Si usted prefiere llevarse cualquiera de las que ya están en su habitación puede hacerlo, con un 15% de descuento si nos avisa y con un recargo del 15% sobre el precio estándar si no lo hace. En ambos casos le será cargado el importe a su tarjeta de crédito.”
Lo cierto es que MGM tiene marcada una política de tolerancia hacia algunos objetos, como perchas, ceniceros (En Las Vegas todavía se puede fumar) y alguna otra cosa. Eso sí, todas esas cosas incluidas en la lista de tolerancia están debidamente marcadas con el logotipo del hotel y son consideradas artículos de promoción.
Me contó Murren que con este sistema han descendido en más del 40% los hurtos pero que, al contrario de lo que pudiera parecer, son muchos los que cada día pasan por la tienda y compran sábanas, canastas, cuadros, lámparas, camas, armarios, colchones, consolas y cualquier cosa que esté en la habitación de su cadena y no hay semana en la que alguien pase por la tienda y diga “Quiero una habitación idéntica a esta en mi casa, me lo llevo todo”. De hecho, yo también he ido a esa tienda y he comprado el albornoz, el juego de toallas y alguna cosa más.
Cerca de aquí, en Portugal, Paulo Romão, de las Casas do Coro, ha hecho su personal versión con idéntico modelo. Su tienda vende cualquier objeto del Hotel o del Restaurante del hotel. Él me asegura que jamás ha comprado nada para la tienda, simplemente coloca en ella cualquier cosa que compre para sus instalaciones. Asegura que el tiquet medio de venta en la tienda es de 60€ por habitación. Un buen negocio.
En otro lujoso hotel me consta que pusieron a la venta los viejos platos del restaurante cuando decidieron cambiar la vajilla. En la tienda colocaron unas tarjetitas que decían algo así como “Esta es la vajilla en la que ha comido fulano, mengano, zutano….” Con una relación de personajes ilustres, ilustrísimos, ilustrados, lustrados, lustradillos y lustrosos que, claro está, alguna vez habían comido en ese hotel. Se vendieron todos, uno a uno, a un precio superior del coste de reposición. La gente no compraba los platos, compraba la historia de los platos.
Siguiendo en Las Vegas, Bellagio aumentó sus solicitudes de reservas cerca de 12% en los meses posteriores al estreno de Ocean’s Eleven, rodada en parte en sus instalaciones. Y sus porteros pueden contarles infinidad de anécdotas de la gente que pregunta por la cámara acorazada o el número de la suite ocupada por Clooney o Pitt… en este tipo de hoteles, definitivamente, compramos historias, no camas con desayunos.
Se trata de convertir cualquier amenaza en oportunidad. Y siempre es posible porque nada es imposible de imaginar.
Posteado por: "The Fer" en: 7 junio 2011
En mi opinión es vergonzosa la inflación que se le está dando en España al tema de las Redes Sociales y su uso por las empresas. Este país está lleno de minigurús y expertillos del tres al cuarto que no tienen ni idea de lo que significa nada de nada. Hablas con algunos de ellos y cuando les preguntas por nodos gravitacionales, conexiones preferenciales y aleatorias, crecimientos meritorios, y te miran con cara de absortos idiotas.
Un experto no se hace ni en un cursillo ni en tres años haciendo twitts. Hasta las narices del tema. Hay gente muy buena que no puede trabajar porque hay una prostitución de un trabajo muy serio en manos de gente muy poco seria. Así nos va.
He visto antes estas circunstancias. El intrusismo, la profesión prostituida por gente que se cree saber manejar con las herramientas, el lenguaje, el mensaje, la creatividad, la estrategia, las matemáticas… en fin que aquí el más tonto vale para cualquier cosa. Lo he visto antes en el mundo de la televisión y también en la publicidad. Vamos mal, muy mal, fatal.
El País se ha hecho eco de este tema con un artículo muy interesante. Léalo en:
Posteado por: "The Fer" en: 2 junio 2011
La decepción es un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o una persona. Se forma al unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena. La decepción, si perdura, es un desencadenante para la frustración y mas adelante, la depresión.
La decepción es subjetiva porque depende del resultado esperado de un acontecimiento, por lo que un mismo hecho puede resultar bueno para una persona y decepcionante para otra. Cuando la decepción afecta a las personas, se cambia la imagen mental que se tenia de ellas, sobre todo si afecta a partes fundamentales de la personalidad y puede producir la ruptura de la relación.
La Decepción es el peor resultado posible en una estrategia destinada a incrementar el valor.
Posteado por: "The Fer" en: 31 mayo 2011
Está instalado en nuestra cultura nacional el convencimiento de que el conocimiento pertenece a mi generación (los de más de 50 años).
La realidad es que el conocimiento está en manos de mi generación, sí, pero en la mente de los más jóvenes. Lamentablemente es así. Y así nos va.
Posteado por: "The Fer" en: 30 mayo 2011
Todos conocemos a LEGO. Cuando vemos su logo todos relacionamos su nombre con sus juguetes. Seguramente usted, igual que yo, ha jugado con sus ladrillitos y ha dejado volar su imaginación construyendo figuras, casas, vehículos, monstruos, naves espaciales o cualquier otro objeto que le dictara su imaginación.
Para la mayoría de las personas LEGO es una marca de juguetes para la creatividad y el entretenimiento. La foto que ilustra este artículo pertenece al interior de la fábrica de LEGO.
LEGO es, en realidad, una fábrica de plásticos que los vende empaquetados en forma de juguetes para la creatividad y el entretenimiento.
Ocurre con frecuencia que los productos, y hasta las empresas, no son exactamente lo que parecen. Por ejemplo, para la mayoría de las personas un canal de televisión comercial es un lugar donde hacen programas de entretenimiento y que, para financiarse, emiten publicidad durante los mismos. Y esa es una percepción incorrecta porque una televisión comercial es un lugar donde emiten publicidad y para que sea vista entre bloque y bloque publicitario emiten programas de entretenimiento.
Muy pocas personas piensan que LEGO es en realidad una fábrica de plásticos. Eso es porque LEGO se ha preocupado mucho y muy bien en presentarse al mercado desde el punto de vista adecuado para que usted y yo la percibamos como sinónimo de creatividad y entretenimiento didáctico. Jamás se muestran como una fábrica de pequeñas piezas de plástico. Si se hubiera mostrado como tal, seguramente, LEGO no hubiera alcanzado jamás esa cuota de mercado, ese reconocimiento ni esa identidad y hubiera tenido que suministrar sus pequeños ladrillos en bolsas de plástico a granel y el mercado los habría aceptado o no hasta convertirse en un commodity de los juguetes.
Hay decenas de imitadores, incluso fabricantes de ladrillos compatibles con LEGO que son vendidos en bolsas de plástico a granel. Pero ni son conocidos, ni han obtenido una mínima fracción del mercado de LEGO.
¿Por qué? Pues porque los clientes de LEGO, el público de LEGO, las personas, no están interesadas en adquirir piezas de plástico sino Juguetes para la creatividad y el entretenimiento.
LEGO no vende realidad, vende la esencia de esa realidad: el destino de la realidad. El “para qué” y no el “qué”.
Sin embargo, hay sectores que no han sabido o no han podido crear esa esencia de su realidad. Un ejemplo de ello es el sector hotelero. Y no me refiero a los grandes hoteles de ciudad o los masivos establecimientos de playa que se venden como lo que son, lugares para pasar la noche y poco más. Me refiero a los pequeños establecimientos hoteleros, esos que son llamados “con encanto” o “con carácter” y cosas por el estilo.
Esos establecimientos han sucumbido a la tentación de venderse como los otros. Ofertando camas y desayunos y compitiendo en el océano rojo de los establecimientos turísticos.
Es un error grave porque estos maravillosos hoteles, en realidad, en vez de venderse el ”qué” (edificio alquilado en forma de habitaciones) debería venderse el “para qué” (experiencias de felicidad).
Es un error grave porque aquél que quiere ser feliz está dispuesto a pagar mucho más que aquél que quiere una cama y un desayuno.
Es posible que algunos no puedan abordar proyectos de comunicación o de síntesis de la comunicación que les permita alejarse de ese océano rojo del establecimiento turístico y concentrarse en crear y bucear por ese océano azul de los que venden experiencias de felicidad.
Se precisa algo más que un establecimiento hermoso para vender felicidad, por supuesto, pero se empieza por la decisión de apartarse del canal habitual, del concepto habitual y creer que los clientes que a partir de ahora deseo que me llamen lo hagan no en busca de una cama y un desayuno sino que buscan porque quieren una experiencia de felicidad. Habrá que hacer algo al respecto y tendré que cambiar mi forma de mostrarme y de hablarle al mundo:
“Si lo que vendo son camas me pagarán camas a precio de cama y si lo que vendo es felicidad me pagarán felicidad a pecio de felicidad.”
Así, un hotel pasará á ser un edificio que se alquila en forma de habitaciones para vivir una experiencia de felicidad. Y dejará de ser lo que cree ahora casi todo el mundo, que un Hotel es poca cosa más que una habitación y un desayuno.
Recuerde que nada es imposible de imaginar.
Posteado por: "The Fer" en: 26 mayo 2011
El marketing lo inventó una bacteria hace unos 3.500 millones de años que al tratar de sobrevivir se inició en el camino de la seducción.
Posteado por: "The Fer" en: 23 mayo 2011
En Madrid y en otras ciudades españolas hay un susurro a punto de convertirse en grito. Todas las revoluciones empiezan con susurros antes que surjan los primeros gritos.
Es un movimiento creado netocráticamente y como tal carece de líderes. Ha habido pocas revoluciones sin líderes. Casi todas han terminado igual.
A mi lo que ahora ocurre, del modo que ocurre, me recuerda todo esto a los modelos matemáticos que usábamos a finales de los 90′s cuando me dedicaba a diseñar software y aplicaciones en la web para crear sinergias. (Lo que ahora llamamos SaaS y Redes Sociales, qué cosas). Entonces hablábamos de Nodos Gravitacionales, Conexiones Preferenciales (Preferential Attachment) y Aleatorios, Crecimientos Meritorios, Scale-Free Networks, etc.. Y es que la Netocracia funciona así. Lo crean o no, con esta jerga.Y lo peor es que es programable y previsible. Es decir: MANIPULABLE.
Parece que ahora surgen unas nuevas matemáticas y, francamente, cualquiera que entienda lo que acabo de escribir debe andar preocupado. Porque sabemos que para que todo esto se sustente es imprescindible cierta jerarquía, que en política, en lo social, es lo que hemos llamado siempre liderazgo.
Posteado por: "The Fer" en: 17 mayo 2011
Siempre me pareció curioso eso de “La Oficina de Objetos Perdidos”. En realidad ese es un nombre absurdo porque, creo yo, a donde deberíamos ir para encontrar lo que hemos perdido es a la Oficina de Objetos Encontrados, ¿no les parece?
Y es que no es lo mismo buscar que encontrar.
Google parece ser la panacea de la búsqueda en Internet pero en realidad no es más que un motor, el más popular de los motores, para “buscar” y lo de “encontrar” depende no tanto de Google sino de qué y cómo lo ha hecho quien desea ser encontrado.
Las webs, su web, no es sólo el escaparate para su negocio. A no ser que usted lo desee así, también puede ser el combustible para alimentar ese motor llamado Google. Encontrará mil historias y consejos de esa ciencia que llamamos SEO (Search Engine Optimization o Optimización para Motores de Búsqueda).
Una web ha de contener, antes que los productos a mostrar, los elementos necesarios para que esos productos sean encontrados en el inmenso océano rojo de millones de webs existentes en el mund
Ser encontrado es el primer paso para llegar al éxito. Si nadie nos encuentra nadie nos comprará. Si nadie nos encuentra nadie sabrá que existimos. Seguiremos siendo náufragos y acabaremos viviendo solos en esa pequeña isla que nos fabricamos para nosotros mismos, y a no ser que tengamos un montón de reservas para nuestro uso exclusivo seguramente acabaremos muertos de hambre y de sed.
Pero ojo. Internet es para todo el mundo. Todos visitamos Internet pero nuestros productos no son para todos. Cada uno de nosotros tenemos un público objetivo, una horquilla de mercado que va de aquí hasta allí, y cada uno de nosotros sabe cuál es su público. Así que puestos a hacer señales hágalas allá donde esté ese público al que quiere dirigirse. Porque si no es muy posible que le llame quien no debe llamarle y usted llegue a confundirse.
A veces algunos clientes me comentan cosas como: “He de bajar los precios porque cuando la gente me llama me dicen que soy demasiado caro“,
Me ocurre con demasiada frecuencia. Y es entonces cuando les pregunto si es mucha o es poca gente la que se lo dice y en ocasiones me contestan cosas como:
“Me llama mucha gente, el teléfono no para, pero son muchos los que me dicen que es demasiado caro para ellos”.
Y el problema está en que se interpreta que el conflicto está en la parte de la frase que dice “…pero son muchos los que me dicen que es demasiado caro para ellos”, cuando en realidad el problema es la otra parte, la que reza: “Me llama mucha gente, el teléfono no para…”.
Normalmente, aunque no siempre es así por supuesto, cuando ocurre esto es porque hay un mal posicionamiento del producto respecto a su visibilidad en la red. Lo ve mucha gente – demasiada gente – y el producto no está bien expresado en la web. Es decir, no responde a la pregunta básica que debe contestar el primer vistazo. Los observadores deben responder Sí o No al primer vistazo a la pregunta “¿es para mí?”,
Si un observador, un cliente potencial, no se ha contestado a esa pregunta le llamará y usted tendrá que respondérsela. Si hace bien su trabajo en la red, no le llamará tanta gente posiblemente pero la que le llame no le hará esa pregunta porque ya sabe la respuesta:
“Sí, es para mí y yo me merezco su producto, así que hoy me he decidido a adquirirlo.”
Así que para ser encontrado es necesario hacer señales y dirigirlas al sitio adecuado. Porque conviene que recuerde siempre que Internet es universal y usted no.
No por ser el más visto será usted el más listo. El más listo es el que gestiona mejor sus recursos. Lo importante, lo inteligente, es que quien le encuentre sea precisamente quien le pueda comprar.
Cuando hable con su SEO, el mago o la maga que ha de hacerle este trabajo, explíquele bien a quien quiere dirigirse y asegúrese de que hace lo debido porque si no, le llamará mucha gente que le dirá que es usted muy caro, bajará los precios y… bueno, hay otro artículo que habla de eso.
Hágase usted visible que el mundo es enorme y lo han hecho para usted. Recuerde que nada es imposible de imaginar.
Posteado por: "The Fer" en: 17 marzo 2011
Otra forma de hacer las cosas es hacerlas de otra forma…
Todas las empresas tratan de superar a sus rivales con el objetivo de llevarse la mejor tajada posible. A medida que va pasando el tiempo ese pastel es cada vez menor y las perspectivas decrecen. Pero hay empresas que saben salir de ese ecosistema y se concentran en los mercados que todavía no existen o se cree que no existen. Esas son las que triunfan. Veamos como lo hacen, pero primero vea este vídeo:
Jack Conte y Natalie Dawn Krustsen son una pareja de músicos multi-instrumentalistas que interpretan canciones bajo el nombre de Pomplamoose.
Lo curioso de este grupo es que basan su modelo de negocio precisamente en lo que los demás tratan de evitar. Pomplamoose cuelga todo lo que hace en la red y se benefician de los miles de visitantes a su canal de Myspace y Youtube para comercializar productos con su nombre.
Han logrado en muy poco tiempo hacerse con una clientela fiel de millones de fans que cada semana esperan (esperamos) ansiosos con qué tema nos van a sorprender.
Todos los martes, a las 6 de la tarde, empieza su show en vivo a través de la red. En las últimas semanas fueron más de 500.000 las personas que nos conectamos puntuales para verlos actuar en directo (desde su propia casa) y disfrutar de su talento y su simpatía.
Tanto es el éxito de Pomplamoose que Toyota los contrató para amenizar su último spot publicitario con la canción Mr. Sandman (que ilustra este artículo). Y el éxito ha sido tal que después de Toyota, les llegó otro contrato de Hyundai para que cantaran sus personales versiones.
Tanto Conte como Dawn tienen a título individual y paralelamente a sus “performances” en YouTube, su propia discografía en iTunes Store.
Pomplamoose no solo interpreta, su talento multidisciplinar ha transformado la forma de “visualizar” las canciones. En cada performance muestran cómo lo han hecho y siempre sorprenden al espectador con sus composiciones audiovisuales que terminan con algún comentario divertido. En algunos de los “videosongs” – que es así como parece va a denominarse este nuevo formato – han recibido a otros músicos y a personajes tan reales como la abuela de Conte, que se marca unos bailes mientras su nieto y Natalie cantan y tocan cualquiera de los muchos instrumentos que componen la obra final.
A mi entender, este es un excelente ejemplo de adaptación al medio. Mientras unos lloran la pérdida de su medio otros se han apurado para adaptarse a él y tomar ventaja. Mientras unos dependen de los derechos de autor y se lamentan de los beneficios de otros, los usuarios, Pomplamoose promueve ese beneficio universal sacando provecho de lo que es evidente. Si quieres una de sus canciones puedes bajártela por 1 dólar o verla gratis en YouTube.
Pomplamoose no está pendiente de, como dice la canción Mr. Sandman, que alguien les haga cumplir un sueño. Pomplamoose ha fabricado su propio sueño con su propio sello, sus propios medios y su propio canal. Ha huido de lo convencional y se ha entregado a una nueva forma de hacer las cosas. Siempre hay otra forma de hacer las cosas y Pomplamoose ha demostrado que es posible ganar dinero, mucho dinero, escapando de lo convencional, de lo establecido, de lo habitual.Creando su propio océano azul. Mientras unos apartan, tapan, bloquean, impiden el acceso de sus obras en la red, Pomplamoose lo hace suyo inundando ilusión, sonrisas y buenas interpretaciones. Al final quien gana es Pomplamoose.
Lo cierto es que cualquiera de sus “videosongs” tiene millones de visitas y venden millones de canciones. Quizás porque su talento es evidente, quizás porque tratan al usuario como un cómplice, como un igual, quizás porque han sabido convertir el desierto en un lugar refrescante.
El próximo martes, a las 6, estaré pendiente de su show. Y volveré a descargarme una nueva canción… al fin y al cabo es solo un dólar a la semana… las canciones son buenas… y estos chicos me caen muy bien… eso estamos haciendo medio millon de personas… cada siete días.
No, se los compro porque ellos saben y demuestran, cada día, quenada es imposible de imaginar.